Lo que va de un c.q.d. a un p.l.c.

En diario El Mundo.es acabo de leer el siguiente titular “Libertad provisional para Urdangarin sin fianza”. Tengo demasiados años para sorprenderme de algo y, este titular o mejor dicho, lo que lo origina, no me ha sorprendido nada, por la sencilla razón de que estoy completamente de acuerdo con el chiste de El Roto – aparecido en el diario El País – según el cual “La justicia es igual para todos, las sentencias, no”, aunque, en esas sentencias podrían incluirse también las decisiones judiciales. Durante estos años que hemos sido machacados con el caso Nóos, he oído y leído multitud de opiniones de expertos sobre si Urdangarín pisaría o no la cárcel, casi todas proclives al sí. No me considero un experto en nada y, mucho menos, en temas judiciales o jurídicos; también disto mucho de poseer las cualidades y conocimientos de muchos talentosos comentaristas, pero siempre, siempre, he tenido la convicción de que nuestro «ínclito» Urdangarín no pisaría la cárcel, por eso hoy no he podido evitar, muy a mi pesar, acordarme de aquellos libros de matemáticas de mi época estudiantil, en los que, tras finalizar una demostración, remataban la faena con un c.q.d. (como queríamos demostrar). Esta evocación, viene a cuento de una pequeña historia que se contaba por aquella época, según la cual, un estudiante tuvo que realizar una demostración durante uno de sus exámenes de matemáticas pero, el pobre, tuvo la mala suerte de cometer un error en ella, aunque consideró satisfactorio el resultado, por lo que, ni corto ni perezoso, la remató con el consabido c.q.d. El profesor que corrigió el examen, al percatarse del error, se lo devolvió con estas siglas rotuladas en rojo: p.l.c. Sorprendido el alumno, le preguntó al profesor su significado, a lo que este le contestó: su demostración es incorrecta, a pesar de lo cual ha puesto Vd. c.q.d., lo que me permite a mí ponerle un p.l.c., que significa «por los cojones».

Traigo hoy esta historieta a colación, porque acaban de endosarle un p.l.c. a todos los que creyeron que Urdangarín iría a la cárcel.

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