Teoría y… ¡practica!

Probablemente fue e en el año 2005 cuando recibí en mi casa – no recuerdo de quién – una información sobre los proyectos que se iban a implementar en el pantano de La Loteta. Aquella información proponía algo tan positivo para la ciudadanía como inédito en la región en la que vivo, lo que me hizo pensar que la propuesta estaba más cerca de un cuento de hadas, que de algo con visos de hacerse realidad, a la vez que concluí que su emisor, o era un ingenuo, o trataba de convencer a sus receptores de algo que ni intuí entonces, ni veo ahora. ¿Quién no quedaría maravillado con una Loteta dotada de playas, observatorio de aves, alquiler de bicicletas, zona deportiva, golf, centro de interpretación medioambiental e información turística comarcal, camping, merenderos y parrilladas, piscina recreativa y, finalmente, una escuela y tienda de windsurf? todo ello, en su conjunto, impensable para cualquier zaragozano de a pie; no obstante, era todo eso lo que pregonaba aquella, ya lejana, información (Ver Fig. 1).

 Fig. 1

Por mi edad, creo conocer algunos usos y costumbres de mis compatriotas y, en lo referente a los poderes públicos, algo más, por lo que, desde el mismo momento de leer la información antedicha, dudé que éstos hiciesen el menor esfuerzo para implementar lo que en ella se proponía; sin embargo y pese a este escepticismo mío, siempre me quedó un hilo de esperanza, que me llevó a comprobar, de vez en cuando, la marcha de las obras de la presa de La Loteta y, durante una de estas veces, pude contemplar, para mi asombro, las instalaciones de un magnifico camping construido en sus inmediaciones.

He sido campista durante varios años y podría haber discutido la idoneidad del sitio de instalación del camping, pero de lo que no me quedó la menor duda fue su magnífica calidad y buen gusto. La visión de aquel camping echó por tierra la mayor parte de mi negativa opinión sobre la implementación de aquello que anunciaba para La Loteta la antedicha información, a la vez que pensaba lo valiente que había sido quien hubiera invertido su dinero para semejante tipo de construcción en un lugar de tan incierto futuro campista. Naturalmente, estas reflexiones mías hechas en aquel momento, tomaban en consideración que aquella iniciativa era completamente privada, pues ninguna información a este respecto se ofrecía en aquellas instalaciones ni en sus inmediaciones.

Creo que fue el año 2008 cuando, de nuevo, volví a visitar el camping – al que por, otro lado, se podía acceder sin ningún impedimento, pues no disponía ni dispone de ningún tipo de cerramiento – cuando la presa de La Loteta ya estaba terminada, pero todavía carecía de agua; pero ya por aquel momento, sus instalaciones comenzaban a presentar evidentes señales de vandalismo, que me hicieron pensar que su propietario comenzaba a tener un más que incierto futuro en la explotación del camping.

Aquel día de mi visita al camping, tuve también la oportunidad de ver dos señales de dirección (Figs. 2 y 3) que mostraban el camino hacia él – señales que forman parte de la señalización de la carretera de acceso a La Loteta y al camping – y que, según rezaban y siguen rezando, lo señalaba como “camping municipal”, lo que me hizo reflexionar así:

–       El camping, al ser municipal, tiene más posibilidades de ser resguardado del vandalismo.

–       Debo mejorar mi opinión sobre los poderes públicos, al menos, en lo relativo al esfuerzo necesario para implementar los proyectos de La Loteta.

Fig. 2

Fig. 3

Desde aquella visita mía al camping del año 2008, hasta hoy (24-08-2012), he estado en él bastantes veces y lamentablemente siempre he comprobado que nadie se ha tomado la molestia de ponerle coto al vandalismo, hasta el extremo de encontrarse hoy reducido a escombros, como certifican la fotografías siguientes.

Fig. 4. Esto era la cafetería – disponía de unas magníficas cristaleras –, los servicios de la misma y su estupenda terraza

Fig. 5. Esto es lo que queda de la cristalería de la cafetería y de su terraza, de la que ha desaparecido su barandilla.

Fig. 6. Otro aspecto de lo que fue la cafetería. Al fondo, lo que queda de los servicios.

Fig. 7. Estos eran los servicios de señoras y caballeros.

Fig. 8. “Edificante” imagen del interior de los servicios.

Fig. 9. Otra de los servicios.

Fig. 10. Esta fue una de las bases sobre las que se erigía una farola.

Fig. 11. Lo que queda de una de las muchas tomas de corriente, de las que iban a disponer los futuros campistas.

Fig. 12. El vandalismo no ha respetado ni cables ni tapas de registro.

Fig. 13. Por el diámetro y número de los tubos rojos, aquí debía estar instalado el cuadro eléctrico general del camping.

Fig. 14. Uno de los lugares de acampada pero, cuando algo se deja sin control, vandalismo y fenómenos naturales colaboran en la destrucción.

Fig. 15. Vista aérea del camping, cuyos terrenos creo que corresponden al término municipal de Gallur.

Fig. 16. El camping visto desde la presa de La Loteta.

Es evidente que el destrozo perpetrado en este camping – cuyo coste debió de ser considerable – debe atribuirse a uno o varios autores y, por supuesto, a quien – seguramente por omisión – lo ha permitido; de modo que dejo aquí esta reflexión para que, quien lo desee, pueda “tirar del hilo”.

A parte de esta fallida construcción, no conozco a día de hoy, ningún otro proyecto anunciado en la información, a la que he hecho referencia, que se haya hecho realidad; por todo ello, sigo hoy completamente escéptico respecto de lo que puedo esperar del futuro lúdico de La Loteta…¡una pena!

(Todas las fotografías mostradas, fueron tomadas el día 24-8-2012)

Página principal:

http://www.ganandobarlovento.es/

Un comentario sobre “Teoría y… ¡practica!”

  1. El vandalismo, la inoperancia de nuestros municipes locales, nuestros “insignes” políticos autonómicos. Entre todos la tenían y ella sola se murió. Nos vendieron humo y nos lo creímos ( es que no aprendemos) una vez más. La información gráfica impresionante, real como la vida misma. Otro montón de dinero desaparecido, y van… Es igual, la próxima más . Gracias amigo por poner el dedo en la yaga. Lástima que…

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