Una rutinaria limpieza de estanque

El estanque que, entre mi mujer y yo, construimos hace diez años, requiere, normalmente, tres operaciones de mantenimiento al año, una al inicio, otra a mediados y la última a final de temporada, la cual comienza en el mes de abril y finaliza en el de noviembre. Tal mantenimiento consiste en la limpieza de sus tres filtros, la bomba, su soporte y los tubos de plástico flexible, además del cambio, casi por completo, del agua.
La operación (ver Fig. 1) comienza colocando un tablón para facilitar la extracción y reposición de la bomba del estanque y la bomba de achique, también se destapa el filtro biológico, se desmonta el filtro ultravioleta y el de aspiración de la bomba del estanque (estos dos últimos, no visibles en la Fig. 1)

Fig. 1

Tras desenroscar la tapa del filtro biológico, se extraen de su interior las dos láminas-filtro de gomaespuma y de carbono, además de los muchos “rosetones” de plástico que aloja. Todo ello se lava con agua corriente, y se vacía el líquido que contiene el filtro biológico, tras lo que también se limpia con agua corriente; finalmente, se vuelven a reponer en su sitio y se le vuelve a colocar, por roscado, su tapa (ver Fig. 2).

Fig. 2

Para limpiar el filtro ultravioleta es necesario desmontarlo, para lo que se desenrosca su tapa, señalada con la flecha en la Fig. 3 y, extraer así, su lampara de luz ultravioleta (ver Fig. 4). Seguidamente se desmonta el tubo de cristal que aloja a esta lampara, señalado con la flecha roja en la Fig. 4.

Fig. 3

Fig. 4

En esta ocasión, el tubo de cristal presentaba el aspecto de la Fig. 5: una combinación de algas y una capa calcárea superficial producida por la gran cantidad de sales disueltas en el agua. Tras su limpieza el tubo quedó como se ve en la Fig. 6. Debo decir que, en otras ocasiones, la capa calcárea era mucho más gruesa, por lo que su limpieza era bastante más costosa.

Fig. 5

Fig. 6
La Fig. 7 muestra algunos elementos del estanque tras su limpieza.

Fig. 7

Tras sacar del agua la bomba del estanque, es necesario desmontarla de su soporte a la que está sujeta mediante la pieza señalada con la flecha negra en la Fig. 8; también se desmonta esta pieza, sin más que soltar la propia de la bomba señalada con la flecha roja. Seguidamente se limpia la parte exterior de la bomba; esta vez, solamente tenía incrustaciones de algas y muy pocos depósitos calcáreos; hecho lo cual, se sacan los tornillos señalados con flechas azules y se desmonta por pinzamiento la tapa de la bomba, quedando al descubierto lo que se ve en la Fig. 9.

Fig. 8

Lo primero que llama la atención de la Fig. 9, es el color ocre de la parte de la bomba donde se aloja su rodete. El color lo produce un depósito calcáreo formado en esa área, debido a la enorme cantidad de sales disueltas en el agua, y que obliga a dedicarle bastante tiempo para eliminarlo.

Fig. 9

De toda el área ocre a la que antes me he referido, la que necesita más atención en la eliminación de su depósito calcáreo, es en la que se aloja el rotor del motor eléctrico de la bomba, señalada con la flecha azul en la Fig. 10. La misma importancia tiene la eliminación de este depósito sobre la superficie del rotor del motor de la bomba, aunque, debido a su accesibilidad, es mucho más fácil. Hago hincapié en esto, porque el depósito calcáreo en ambas superficies puede llegar a ser tan espeso que cualquier elemento extraño puede bloquear el rotor, debido a la escasa diferencia de diámetros entre éste y su alojamiento, como de hecho ya ha ocurrido en alguna ocasión; menos mal que la bomba está dotada de un dispositivo de seguridad que la protege contra este tipo de anomalías. También deben eliminarse los depósitos calcáreos de las paletas del rodete, los del eje del rotor, los de las dos arandelas y los de los dos soportes de goma del eje del rotor.

Fig. 10

Las Fig. 11 y 12, muestran la bomba tras su limpieza.

Fig. 11

Fig. 12

Hecho todo lo anterior, se elimina el agua vieja del estanque mediante la bomba de achique ya mencionada. La Fig. 13 muestra los momentos finales de ésta operación.

Fig. 13

Eliminada la práctica totalidad del agua vieja, se bombea con manguera otra nueva, que previamente ha estado unos días almacenada para eliminar su contenido de cloro. Durante el proceso de llenado, siempre me ha llamado la atención el comportamiento de los peces, es como si disfrutaran “jugando” con el agua nueva que les llega (ver Fig. 14).

Fig. 14

Finalizada la operación de rellenado de agua, se vuelven a instalar todos los componentes del estanque en su lugar, y se añade al agua un producto para evitar la formación de algas, resultado de lo cual, es lo que se ve en la Fig. 15.

Fig. 15

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